CANAL PROVINCIA

Moreno SUFRIÓ ABUSOS DE SUS HERMANASTROS DURANTE 5 AÑOS CON LA COMPLICIDAD DEL PADRE BIOLÓGICO Y LA MADRASTRA

Un verdadero calvario. Un hombre de 24 años fue detenido por abusar de su hermanastra. Los ataques comenzaron cuando la víctima tenía 9 años y cesaron a sus 14, cuando pudo salir de ese infierno e irse a vivir con una hermana de sangre. También fueron aprehendidos el padre biológico de la chica y su madrastra, acusados de facilitar los abusos y encubrirlos. También sometían a brutales tormentos a un hijo más pequeño. Era una nena cuando comenzaron los abusos. Solo tenía 9 años. Su hermanastro mayor, Bruno Perea, en ese entonces de 17 años, entraba a su habitación y abusaba sexualmente de ella. Un par de años después se sumó a las vejaciones su otro hermanastro, de 15 años. Recién a los 14, la víctima logró escapar del sometimiento, cuando pudo irse a vivir con una hermana mayor. Antes había pedido ayuda a su padre y a su madrastra. No solamente se negaron a asistirla, sino que la golpearon salvajemente. Había llegado a esa casa del barrio Villanueva de Trujui cuando sus padres se separaron. La acompañó un hermanito de solo 5 años. Su padre, Darío Q. (se preserva el apellido porque es el mismo que llevan las víctimas), formó pareja con Adriana Miranda. Ella tenía tres hijos de los cuales dos eran varones. Fueron los abusadores. Era un intento de familia ensamblada. Terminó en un infierno. Al hermanito lo maltrataron desde el comienzo. Algunas de las torturas que sufrió incluyeron obligarlo a meterse en una bañera con agua helada en pleno invierno en el patio de la casa. Lo golpeaban con cualquier objeto contundente que encontraban a mano. Lo hacían arrodillarse sobre maíz tirado en el piso. En los últimos tiempos de convivencia le suministraron medicamentos psiquiátricos, que lo dejaban en un estado de seminconsciencia. La importancia del gabinete psicopedagógico (hoy Equipo de Orientación Escolar) de las escuelas públicas bonaerenses se puso de manifiesto nuevamente en este caso, como en tantos otros. Detectaron ciertos patrones en la ya adolescente que encendieron alarmas. Convocaron a la hermana mayor, quien desde hacía unos meses había rescatado a los chicos y los había llevado a vivir con ella, pese a la resistencia del padre. La víctima relató la interminable cantidad de abusos y su hermana, una joven mujer, radicó la denuncia. Comenzó una investigación que quedó bajo la órbita de la secretaría del Centro de Asistencia a la Víctima, a cargo de la Dra. Graciela Celayes Del Viso y la UFI N° 6 de Responsabilidad Penal Juvenil de la Dra. Alejandra Piqué. Desde estos organismos se solicitaron una serie de medidas procesales. Una de las más importantes fue la realizada por la perito psicóloga de la Justicia, quien asignó credibilidad a los relatos de la adolescente y de esta manera le dio sustento a la investigación. La especialista concluyó que la víctima sufría de “aislamiento por temor, auto desvalorización, sentimientos de inferioridad, abatimiento y vergüenza percibiendo el entorno como hostil, agobiante y amenazante. Trauma psíquico y depresión con dificultad para proyectarse hacia el futuro”. En resumen: le arruinaron parte de su vida. La ley debe reparar esos daños. Con todos los casilleros del plexo probatorio llenos, la Dra. Piqué solicitó a la Dra. Celina Ardohaín, titular del Juzgado de Garantías N° 3, tres órdenes de detención. Los imputados eran Bruno Perea, de 24 años de edad; su madre Adriana Miranda, de 49; y Darío Q. de 41. Los pedidos fueron concedidos y se asignó a la DDI de Moreno y General Rodríguez la ejecución de los mismos. El director de esta dependencia, comisario inspector Martín Rodrigo Di Giulio, dispuso la conformación de un equipo abocado a estas tareas. A Bruno Perea se lo consideró autor de los delitos de “abuso sexual de menor de 13 años, agravado por haber configurado un sometimiento gravemente ultrajante para la víctima, por el acceso carnal vía vaginal, por ser cometido por su hermano contra menor de 18 años, aprovechando la convivencia preexistente con la misma” A Darío Q. y a Adriana Miranda se los imputó por “cooperación en la facilitación del abuso sexual de menor de 13 años, mediando violencia y amenazas, agravado por haber configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima por el acceso carnal vía vaginal, por ser cometido por su hermano contra menor de 18 años aprovechando la situación de convivencia preexistente con la misma”. Quien logró sortear las acusaciones en esta causa fue el otro hermano, ya que al momento de los hechos era menor inimputable. Finalmente, las capturas se lograron en la vía pública, en el mismo barrio Villanueva, durante el mediodía del pasado lunes 10 de agosto. El martes los tres detenidos fueron trasladados a la sede fiscal, donde se negaron a declarar. Fueron asistidos por un abogado particular. Las penas en expectativa a las que se enfrentan contemplan entre 8 y 20 años de prisión.

  • jueves, 20 de agosto de 2026 a las 12:38 pm

¿QUÉ OPINAS?